Una ley necesaria que se ajusta más a este tiempo
La columna de Juan Alberto BelénGuste o no a los propietarios de los medios de información más grandes de la República Argentina, deben entender éstos, como así también la oposición, que los argentinos necesitaban una normativa que reemplazara la Ley Nº 22.285 de Radiodifusión, creada en 1980 por la dictadura, vigente hasta que la jefa del Estado, Cristina Fernández, en uso de las facultades que les son propias, promulgó la Ley Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, publicada en el Boletín Oficial, a los fines de que los canales cumplan con el rol que justifica su existencia.
Hoy por hoy, el grupo de comunicación que más molesto está con la avanzada del Gobierno informa, pura y exclusivamente, sobre lo que más conviene a sus intereses a millones de ciudadanos. Esto es así porque Balcarce 50, durante el transcurso de las décadas últimas, fomentó la existencia de monopolios, tanto sea por acción como por omisión, lo cual va a contramano de las prácticas que son usuales en los países del llamado Primer Mundo, como lo es, sin duda alguna, el caso de Estados Unidos.
Una ley, en el Gran país del Norte, precisamente, impide que el propietario de un medio gráfico, por poner un ejemplo, el The Washington Post, sea el dueño, también, de una señal de televisión y de una frecuencia radial y viceversa, porque entiende que la concentración de medios limita en cierto sentido las posibilidades de la opinión pública y atenta, por tanto, contra el derecho de la ciudadanía de estar informada.
Para peor, en estas tierras, la concentración de medios achica el mercado laboral e, incluso, a partir del miedo que los periodistas experimentan de perder el empleo, crea condiciones de semiesclavitud. Todos sabemos que hay un grupo que emplea a un profesional para que escriba en el diario que dio origen a aquél, haga las veces de columnista en cuanto programa, radial o televisivo, tenga el holding y, por supuesto, conduzca todos los ciclos que le sean posible a lo largo del día.
Así las cosas, la Ley Nº 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, que aún tiene que ser reglamentada por la Presidenta, se presenta como la herramienta idónea para terminar con los abusos de algunos medios de comunicación, que crecen a costa del Estado, ejerciendo presión sobre éste toda vez que un interés empresarial los moviliza, en detrimento de millones de argentinos pero también como la antorcha de la que se valen los hombres para iluminar el interior de la caverna.
Nuestra Movilización
«La actividad nuestra va a ser la locomotora del despegue»
Luego de carretear julio y a partir de agosto, nuestra actividad entró, finalmente, en una escala ascendente, por lo que hoy podemos decir que estamos en el camino de la recuperación. ¿Qué nos marca esto? El consumo del hierro primario, a nivel siderúrgico, que va «in crescendo», específicamente en el orden del 10 por ciento mensual. El 90 por ciento de toda la actividad nuestra utiliza el hierro, llámese chapas, acero, hierros redondos, todo lo que es necesario para la producción propiamente dicha en las tareas nuestras.
Por otro lado, ya las suspensiones no son un problema, dado que se han reducido notoriamente. Igual, todavía hay un 10 por ciento de los talleres que no están cubriendo las 45 horas de trabajo semanales. Además, no se han recuperado las horas extraordinarias.
Vemos que la actividad nuestra va a ser la locomotora del despegue una vez más de nuestra querida patria, juntamente con la actividad industrial metalúrgica.

Somos optimistas; creemos que vamos a terminar el año en un buen nivel de ocupación, en un nivel bueno de salarios.
A partir de octubre, los trabajadores metalúrgicos van a cobrar un incremento del 16 por ciento. Con ello, vamos a ir cubriendo los desfasajes que se puedan producir a través de los aumentos de los servicios y el costo de vida. Hoy por hoy, estamos en una etapa preocupante pero no desesperante. Por suerte, podemos decir eso.

Cambiando de tema, hemos festejado el 7 de septiembre, que es el Día del Trabajador Metalúrgico, como Dios manda. Nosotros hicimos actos en casi todas las seccionales, en especial en la Unión Obrera Metalúrgica, Seccional Avellaneda. En nuestro caso, lo festejamos en el Campo Hípico y de Pato Barracas al Sud, por ser un día de importancia para nosotros, como trabajadores.

Además, hace pocos días, hemos organizado también un homenaje por el Día de la Madre, en el que participaron los delegados de diversos establecimientos con sus esposas; aproximadamente, hubo 600 personas. Las madres participaron, por ser las agasajadas de la noche, de cientos de sorteos.
Como el agasajo se llevó a cabo el 16 de octubre, aprovechamos la medianoche para recordar el 17 de octubre de 1945, tan importante para la vida política y social de nuestra querida patria, cuando el pueblo trabajador salió a rescatar a su líder, que estaba detenido en la isla Martín García. El coronel Juan Domingo Perón, desde la Secretaría de Trabajo, ya había demostrado y dado pruebas de hacer la justicia social por vía de las reformas que hizo en materia de legislación laboral. Perón impuso una serie de medidas que beneficiaron a los trabajadores. Por ejemplo, extendió la jubilación a todas las actividades.

Por eso, el pueblo argentino salió a la calle en defensa del hombre que le dio la dignidad al trabajador. Porque hasta la llegada de Perón al Departamento de Trabajo, en 1943, estábamos desahuciados, y habíamos perdido la esperanza como pueblo trabajador. Estábamos sujetos a la voluntad del empleador. Habíamos perdido las esperanzas de poder tener una vida digna y de poseer una vivienda, que nos merecemos como trabajadores que somos. Además, nos dio recreación, por medio de las vacaciones, y una atención médica como la que hemos tenido por vía del desarrollo de la cobertura social-médica a nivel de cada una de las organizaciones.

Entonces, ese día, nosotros, los trabajadores, lo tenemos que recordar permanentemente y tener la gratitud amplia por lo que fue el general Perón para la clase trabajadora. Por eso, sin ninguna clase de especulación política sino por un hecho histórico que nos tocó vivir, seguimos disfrutando esas políticas.
Para terminar, quiero hacer una recordación por el Día del Militante. El 17 de noviembre de 1972, se produce el retorno incondicional del general Perón a nuestra patria, hecho trascendental para nuestra organización pero también para el conjunto del movimiento obrero.

La Organización, desde el año 57, una vez normalizado el Gremio después de la intervención del general Gallo, dispuso que la Unión Obrera Metalúrgica estaba al servicio del retorno incondicional del general Perón. El peronismo estaba proscripto y no podía participar de las elecciones. No solamente el pueblo argentino no podía votar a Perón sino que no podía nombrarlo ni la palabra peronismo. Tampoco se podía cantar la Marcha peronista, y el que lo hacía iba preso, ya que había una ley que no lo permitía. Esa proscripción dio origen a la lucha del movimiento obrero, a través de la Unión Obrera Metalúrgica, para levantarla.

Pero el movimiento obrero también pugnaba por el regreso del general Perón y exigía la devolución del cuerpo de Eva Perón. En procura de esos objetivos, los peronistas hemos dejado jirones de hombres en esos 16, 17 años, que van desde 1955 a 1972, compañeros que dejaron la vida. Una lucha que ha tenido el movimiento obrero pero en particular la Unión Obrera Metalúrgica.
Entonces, el 17 de noviembre de 1972, nuestra querida organización alcanzó uno de los objetivos más importantes, por los que tanto había luchado: el retorno del general Juan Domingo Perón a la República Argentina, tras 17 años de espera paciente.